Ciara Nadia Herrada Maldonado es una niña de 5 años de edad. Sufre una enfermedad congénita de la cadera izquierda, denominada: Displasia.  En 2008, cuando tenía 4 meses le detectaron una displasia congénita con luxación: empezó a utilizar el cojín de frejka. Se le hizo la primera cirugía a sus 7 meses: una tenotomía; ya que un tratamiento mal planteado la había dejado en el mismo estado que diagnosticaron. Tiempo después, cuando ya caminaba, se pudo descubrir que su cuerpo se balanceaba levemente al lado izquierdo. La traumatóloga del SUMI decidió que ya había claudicado y se podía hacer algo con una cirugía correctiva. Sin embargo, cuando nos citaron y dieron fecha y hora para la intervención en las tres veces que nos convocaron pusieron excusas de distinta clase. Pasó el tiempo y volví a buscar al médico que le había hecho la tenotomía—la 1era cirugía se le hizo en el seguro social de la caja de la banca privada; la 2da, fue con el mismo médico, pero de manera particular. Él dijo que era muy tarde y que había que operar inmediatamente ya que Ciara cojeaba de sobremanera y su columna empezaba a desviarse.  Aunque al mismo tiempo se pudo constatar una necrosis avascular en la cabeza del fémur que fue confirmada por un estudio de gammagrafía ósea, principios de 2011; se hizo la cirugía en octubre del mismo año aproximadamente: una osteotomía varizante de fémur. Ya en febrero, 2012, cuando le quitaron el yeso, luego de varios reemplazos, el mismo médico determinó que hace falta una cirugía más para hacer un injerto óseo o una acetabuloplastia. Mientras tanto ella soporta un “clavo” que lleva inserto de forma oblicua en la cabeza del fémur izquierdo.

 

Con sus 5 (cinco) años de edad ella es una niña muy sociable y se acomoda a los diversos escenarios que pasa, desde luego como todo niño de esta edad. Las 2 cirugías que se le ha practicado hasta ahora han marcado su vida dejándola con bajas defensas. Sus pocos resfriados son muy costosos ya que su cuerpo ha creado resistencia a las penicilinas y los medicamentos alternos son muy caros. Actualmente asiste a un centro educativo donde tiene la posibilidad de quedarse todo el día mientras los papás trabajamos.

 

Ciara ha vuelto a quedar como al principio con la única diferencia de que la cabeza del fémur ha mejorado y se la mantiene en posición con un clavo internamente. Últimamente ella siente mucho dolor ya que esta vez el fémur está mucho más expuesto que cuando era natural ya que se le ha cortado tendones. Posiblemente tenga algún absceso y esto le cause mucho dolor y su cojera sea más pronunciada que antes, con la atenuante de que adquiera una artrosis —lo que conllevaría a una disminución de flexibilidad en los movimientos de la cadera. Lo único que puedo hacer es llevarla al parque o dejarla mirar tele y, a veces, darle algunas preferencias que no son significativas. Ha estado yendo a la guardería pero recibe malos tratos y se contagia las enfermedades de lo otros chicos, sobre todo resfríos. Por el lado de su educación está retrasada ya que estuvo varios meses convaleciente, en cama, sin poder empezar su educación inicial en la escuela. Ahora, si se la opera de nuevo tendrá que perder bastante tiempo esperando recuperarse favorablemente. Dios quiera que esta situación pronto se resuelva ya que el tiempo va pasando, ella va creciendo y la intervención quirúrgica se hace más complicada porque sus huesos se van solidificando más; lo que ocasionaría que se le haga varias otras intervenciones. Esto tiene un límite de edad, y los 5 años que cumplió en febrero son determinantes.

 

Los papás de Ciara somos una familia con pocos recursos económicos así como de ingresos ínfimos. Hemos gastado todos los ahorros que teníamos en las 2 cirugías anteriores —las 3 actuales cirugías están alrededor de los $us.- 15 000 (quince mil USD)— y cada vez se nos hace difícil poder ahorrar para hacerla operar, la situación socioeconómica del país es cada vez más deprimente: hay inseguridad laboral y ciudadana, los salarios son insignificantes e irreales; el costo de vida es desequilibrado con los ingresos que se percibe por servicios prestados; todo parece politizarse: si uno no es parte de uno de los grupos de poder no se tiene un futuro asegurado.

 

Por otro lado, también hemos buscado apoyo de instituciones relacionadas con este tipo de enfermedad en Cochabamba, pero ninguna nos ha dada ningún tipo de respuesta, ni sugerencias, ni posibilidades de contactarnos con otras entidades capaces de ayudar. Parece que nadie tiene la suficiente capacidad ni siquiera de brindar información bibliográfica, institucional o hacer sugerencias útiles que podrían ayudar mucho —o es que ya nadie tiene la capacidad de entender (procesar) lo que se escribe y poder asumir un compromiso para ayudar, de todas formas esto es algo típico de un país del tercer mundo (por lo tanto retrasado en todos los sentidos) como el nuestro, un país fragmentado por tanta pobreza, tanta miseria, tanta manipulación mediática; un país manejado por unos cuantos, como siempre ha sido durante toda nuestra trágica historia nacional, con distintos matices, pero que siempre desemboca en lo mismo: dependencia internacional, deuda hasta más allá de lo imaginable, explotación y usufructo de nuestros recursos naturales por terceros, desaprovechamiento de nuestra propia producción y muchas otras cosas más.

 

De esta manera, nosotros buscamos el apoyo de toda aquella comunidad que tenga un granito de educación y pueda apoyarnos, dándonos ánimos, consejos, aportes económicos, libros, videos sobre esta enfermedad para poder comprenderla; y, a su vez, encontrar un agente médico que haga un trabajo apropiado y efectivo. Un traumatólogo que garantice su trabajo profesional aplicando las técnicas de acuerdo al caso presente; alguien que tenga un compromiso social además de su juramento para ayudar a quien más lo necesita.

 

Nosotros como papás estamos dispuestos a ayudar en la recuperación (postoperatorio) de nuestra hija con todas nuestras limitaciones económicas, educativas, laborales, culturales y sociales. Si bien en estos momentos no contamos con ingresos que nos permitan cumplir con lo dicho estamos dispuestos a asumir un acuerdo laboral a cambio de la salud de nuestra hija.

 

En este sentido, solicitamos un apoyo para las cirugías de Ciara; un apoyo que nos dé la esperanza para curar la enfermedad de esta niña.

 

Agradezco mucho su comprensión mientras esperamos su amable respuesta.

 

 

Atentamente,

 

 

 

 

Nivardo A. Herrada – Carmen Maldonado

 

 

NOTA:

 

Cualquier aporte será bienvenido a la cuenta del Banco Nacional de Bolivia 350-0496400. Puede contactarme al cel. 684 82 118 ó 657 09 733; email: nivardo_herrada@yahoo.es.

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